Cuando el empresario autónomo finaliza su actividad económica y presenta la correspondiente baja censal, los bienes que hasta ese momento permanecían afectos a su patrimonio empresarial pueden pasar a formar parte de su patrimonio personal. Por ejemplo la furgoneta utilizada para transportar su mercancía o el automóvil de un comercial o de un taxista. Esos bienes que tras el cese de la actividad pasan al patrimonio personal deben incluirse en la liquidación del correspondiente IVA como un IVA devengado por autoconsumo

Ahora bien si el autónomo transmite a un tercero los bienes integrantes de su patrimonio empresarial, la fiscalidad de la operación podrá variar en atención a si cumple o no cumple los requisitos del artículo 7.1 de la Ley del IVA (LIVA)

La unidad económica autónoma a efectos de IVA

El artículo 7.1 LIVA establece que no estará sujeta al impuesto sobre el valor añadido la transmisión de un conjunto de elementos corporales y en su caso, incorporales, que, formando parte del patrimonio empresarial o profesional del sujeto pasivo, constituyan o sean susceptibles de constituir una unidad económica autónoma en el transmitente, capaz de desarrollar una actividad empresarial o profesional por sus propios medios.

La finalidad de este precepto es “facilitar” la transmisión de empresas o parte de las empresas evitando gravar estas operaciones con la carga impositiva indirecta, pensemos que no todos los sujetos pasivos tienen derecho a deducir el IVA soportado.

Es irrelevante que el empresario adquirente vaya a desarrollar la misma actividad que el vendedor u otra, lo que debe acreditar es su intención de mantener los bienes afectos a la actividad.

El vendedor obtiene también un importante beneficio en este tipo de operaciones y es el hecho de no tener que realizar la regularización de los bienes de inversión que entrega porque conforme establece este mismo artículo 7.1 LIVA “los adquirentes de los bienes y derechos comprendidos en las transmisiones que se beneficien de la no sujeción establecida en este número, se subrogarán, respecto de dichos bienes y derechos, en la posición del transmitente en cuanto a la aplicación de las normas contenidas en el artículo 20, apartado uno, número 22.º y en los artículos 92 a 114 de esta Ley”. Recordemos que el periodo de regularización de los bienes muebles es de los 4 años siguientes a la compra y en el caso de los bienes inmuebles los 9 años siguientes y lo deberán practicar aquellas empresas que se encuentran en prorrata de IVA