retribución socios

Aunque la regulación de esta retribución entre los socios no es ninguna novedad, me gustaría dedicar este post a repasar y separar lo que es “de obligado cumplimiento” de lo que es “una opción del contribuyente”.

La retribución que ha de percibir por su trabajo el socio de una entidad que preste servicios de carácter profesional  (Segunda Sección de las tarifas del IAE) y que se encuentre incluido en el régimen especial  de la Seguridad Social de trabajadores por cuenta propia (autónomos) o mutualidad que haga las veces (arquitectos, aparejadores, abogados…) será calificada de actividad económica (no podrá percibir su retribución a través de una nómina). Lo anterior se aplica de manera obligatoria, no opcional.

Por su parte, los socios tendrán que cumplir con las obligaciones formales de alta en el modelo 037, realizar los pagos fraccionados a cuenta del IRPF (salvo que el 70% de sus honorarios estén sometidos a retención) y tendrán también la obligación de liquidar el correspondiente IVA (salvo que el servicio esté exento).

Otra cuestión bien distinta será la valoración del trabajo prestado por estos socios a su empresa. Dado que estamos ante una operación vinculada socio-sociedad y conforme establece el artículo 18 de la ley del Impuesto sobre sociedades, habrá que valorarla a su valor de mercado, que será: “el importe que se habría acordado por personas o entidades independientes en condiciones que respeten el principio de libre competencia

En este punto la norma nos ofrece varios métodos que libremente podremos aplicar para calcular ese valor de mercado: precio libre comparable, coste incrementado…

Y además y para terminar, el apartado 6 de este mismo artículo 18, nos ofrece otra posibilidad para probar que se está aplicando el valor de mercado en estas transacciones:

el contribuyente podrá considerar que el valor convenido coincide con el valor de mercado en el caso de prestación de servicios por un socio profesional, persona física, a una entidad vinculada cuando se cumplan los siguientes requisitos:

  1. Que más del 75% de los ingresos de la entidad procedan de actividades profesionales.
  2. Que la cuantía de las retribuciones de la totalidad de los socios profesionales no sea inferior al 75% del resultado previo a la deducción de dichas retribuciones.
  3. Que las retribuciones de cada socio profesional se determine en función de su contribución a la buena marcha de la entidad y que no sea inferior al 1,5 veces del salario medio de los asalariados que cumplan funciones análogas.  A falta de estas citadas retribuciones, no podrá ser inferior a 5 veces el IPREM.

Como vemos, tiene carácter opcional, no siendo en ningún caso obligatoria.

En mi práctica profesional encuentro empresas que aplican la opción del artículo 18.6 LIS “por seguridad jurídica” “por ser más fácil”  “por no tener que demostrar…” Todos estos argumentos son válidos pero debemos tener en cuenta que si los socios deben imputarse el 75% del resultado antes de impuestos, estamos reduciendo el resultado de la entidad que tributa al tipo del 25% y trasladando  la tributación al IRPF de cada socio con una progresividad  del 19% al 45%. Un dato importante es que la aplicación de este método en un determinado ejercicio no vincula a los siguientes ejercicios económicos… hay que hacer números cada año…

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