Este es un tema controvertido que ha dado a las empresas muchos dolores de cabeza y que en algunos casos les ha llevado a pagar remuneraciones a sus administradores que con posterioridad la Administración tributaria no ha considerado como gastos deducibles sino como liberalidades (gasto no deducible para la sociedad pagadora y donación para el perceptor)

La Doctrina del Tribunal Económico Administrativo Central (TEAC)

En su Resolución de 9 de abril de 2019 el TEAC establece que:

Los Estatutos deben  precisar el “concreto sistema retributivo de los administradores” No sería suficiente que los estatutos  prevean varios sistemas de retribución y deje a la Junta de accionistas la determinación de cuál de ellos aplicar.

Por tanto, a juicio del TEAC para que la retribución pagada al administrador sea gasto deducible en el Impuesto sobre sociedades se deben cumplir dos requisitos:

  1. Que la posibilidad de que el cargo de administrador sea remunerado esté expresamente recogida en los estatutos sociales.
  2. Que esa previsión permita conocer con certeza el importe a pagar. Es decir, que si consiste en un porcentaje de los beneficios se fije dicho porcentaje

Eso implica que no es posible establecer una retribución variable a fijar en cada ejercicio (no sería posible dejar a la Junta General determinar la remuneración)

Tributación en el IRPF de los ingresos percibidos por el Administrador

Las remuneraciones percibidas por el Administrador tributarán como renta del trabajo (artículo 17.2.e) IRPF) y soportarán una retención del 35%, no obstante, en el caso de que estos rendimientos procedan de entidades con un importe neto cifra de negocio inferior a 100.000€ la retención  será del 19%.

Comentario crítico

El criterio del TEAC contradice el artículo 217 del Texto Refundido de la Ley de Sociedades de Capital (TRLSC) en el que se indica que:

El sistema de remuneración establecido determinará el concepto o conceptos retributivos a percibir por los administradores en su condición de tales y que podrán consistir, entre otros, en uno o varios de los siguientes: una asignación fija, dietas de asistencia, participación en beneficios, retribución variable con indicadores o parámetros generales de referencia, remuneración en acciones o vinculada a su evolución, indemnizaciones por cese, siempre y cuando el cese no estuviese motivado por el incumplimiento de las funciones de administrador y los sistemas de ahorro o previsión que se consideren oportunos.

Como se puede ver el TRLSC no establece que los estatutos deban fijar con certeza la retribución del administrador

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