Oficina coworking

Me pide una buena amiga emprendedora que escriba en mi blog, de manera sencilla y práctica cómo funciona fiscalmente la  figura del coworking, tanto para la empresa que presta el servicio como para los usuarios o clientes del mismo.

Un contrato de coworking es más que un alquiler de espacios junto a las prestaciones tradicionales de servicios como la luz y agua. En él se prestan otros  servicios tales como el uso de salas de reuniones, recepción de correspondencia, atención telefónica, servicios de mensajería, limpieza, seguridad…

Estas características (sobre todo la infraestructura administrativa) lo diferencian claramente de un contrato de arrendamiento de local al uso.

El coworking  lleva a cabo una actividad económica conjunta de arrendamiento de espacio y prestación de servicios y por ello deberá emitir una factura sujeta a IVA al coworker, pero sin retención puesto que no estamos ante un alquiler de local.

Además deberá declarar, en su impuesto sobre sociedades o en su IRPF, los ingresos correspondientes obtenidos,  como tal actividad económica que es.

El coworker , como empresario/profesional que ejerce una actividad económica y mientras se mantenga la debida correlación entre ingresos y gastos, podrá deducir de su IRPF o de su Impuesto sobre sociedades dicha factura , pues se trata de un gasto necesario para el ejercicio de su actividad.