El Real Decreto 1/2021 de 12 de enero viene a modificar tanto el Plan General de contabilidad  (Real Decreto 1514/2007 de 16 de noviembre) Como el de pequeñas y medianas empresas (Real Decreto 1515/2007 de 16 de noviembre) Pasamos a comentar las dos modificaciones más relevantes.

PRIMERA. Cartera de Valores.

Se simplifica la clasificación de las carteras de valores reduciéndose su número. Hasta ahora la clasificación ha venido siendo de 6 carteras:

  1. Préstamos y partidas a cobrar
  2. Inversiones mantenidas hasta su vencimiento
  3. Activos financieros mantenidos para negociar
  4. Otros activos financieros a valor razonable con cambios en pérdidas y ganancias
  5. Inversiones en el patrimonio de empresas del grupo, multigrupo y asociados
  6. Activos financieros disponibles para la venta

A partir del 1 de enero la clasificación de las carteras se reduce en el PGC a 4 carteras (recordemos que el PGC de PYMES ya disponía de 3 carteras)

La nueva clasificación quedaría de la siguiente forma:

1. Activos financieros a valor razonable con cambios en la cuenta de pérdidas y ganancias. Los aumentos y disminuciones de valor quedan reflejados en el resultado del ejercicio a través de las cuentas de Pérdidas por valoración a valor razonable (663) y Beneficios por valoración a valor razonable (763)  Por ejemplo: inversiones financieras a corto plazo en acciones cotizadas en bolsa.

2. Activos financieros a coste amortizado. Reconocemos los ingresos financieros de nuestras inversiones financieras conforme a su devengo (no a su cobro) en la cuenta (762) siendo que la diferencia entre lo devengado conforme a su coste amortizado que no se haya cobrado incrementa el valor del activo. Por ejemplo: inversiones en bonos obligaciones (renta fija) que cobro a 2 años pero tengo que contabilizar como ingreso conforme al devengo anual.

3. Activos financieros a valor razonable con cambios en el patrimonio neto. Se valoran al valor razonable pero las diferencias no se contabilizan en pérdidas y ganancias sino en Patrimonio neto (en la partida de ajustes por cambios de valor) Utilizamos los grupo 8 y 9 del PGC. Por ejemplo: inversiones financieras a largo plazo de acciones y participaciones.

4. Activos financieros a coste. Son inversiones que permanecen a su valor inicial  de coste pero que pueden ser objeto de deterioro contable cuando cumplen determinados requisitos. Por ejemplo una cartera de inversión de una empresa vinculada.


SEGUNDA. Ingresos por ventas y prestaciones de servicios.

Se desarrolla ampliamente la norma 14º,de Ingresos por ventas y prestaciones de servicios.

Hasta ahora los ingresos por ventas se reconocían cuando se cumplían estas cinco condiciones:

a) La empresa transfiera los riesgos y beneficios inherentes a la propiedad de los bienes.

b) La empresa no mantenga la gestión de los bienes vendidos.

c) el importe de los ingresos puede valorarse con fiabilidad.

d) Es probable que la empresa reciba los beneficios derivados de la transacción.

e) Los costes incurridos o a incurrir pueden ser valorados con fiabilidad.

Tras la publicación del Real Decreto 1/2021 la norma sufre algunas modificaciones/ aclaraciones/matices (texto completo por su interés, la negrita es mía)

– La empresa reconocerá los ingresos por el desarrollo ordinario de su actividad cuando se produzca la transferencia del control de los bienes o servicios comprometidos con los clientes. En ese momento, valorará el ingreso por el importe que refleje la contraprestación a la que espere tener derecho a cambio de dichos bienes o servicios.

Para aplicar este criterio fundamental de registro contable de ingresos, la empresa seguirá las siguientes etapas :

a) Identificar el contrato (o contratos) con el cliente, entendido como un acuerdo entre dos o más partes que crea derechos y obligaciones exigibles para las mismas.

b) Identificar la obligación u obligaciones a cumplir en el contrato, representativas de los compromisos de transferir bienes o prestar servicios a un cliente.

c) Determinar el precio de la transacción, o contraprestación del contrato a la que la empresa espera tener derecho a cambio de la transferencia de bienes o de la prestación de servicios comprometida con el cliente.

d) Asignar el precio de la transacción a las obligaciones a cumplir, que deberá realizarse en función de los precios de venta individuales de cada bien o servicio distinto que se hayan comprometido en el contrato, o bien, en su caso, siguiendo una estimación del precio de venta cuando el mismo no sea observable de modo independiente.

e) Reconocer el ingreso por actividades ordinarias cuando (a medida que) la empresa cumple una obligación comprometida mediante la transferencia de un bien o la prestación de un servicio; cumplimiento que tiene lugar cuando el cliente obtiene el control de ese bien o servicio, de forma que el importe del ingreso de actividades ordinarias reconocido será el importe asignado a la obligación contractual satisfecha.

Con el fin de contabilizar los ingresos atendiendo al fondo económico de las operaciones, puede ocurrir que los componentes identificables de una misma transacción deban reconocerse aplicando criterios diversos, como una venta de bienes y los servicios anexos; a la inversa, transacciones diferentes pero ligadas entre sí se tratarán contablemente de forma conjunta. Nota: ya se establecía así antes del Real Decreto

Los créditos por operaciones comerciales se valorarán de acuerdo con lo dispuesto en la norma relativa a instrumentos financieros.

No se reconocerán ingresos en las permutas de elementos homogéneos como las permutas de productos terminados, o mercaderías intercambiables entre dos empresas con el objetivo de ser más eficaces en su labor comercial de entregar el producto a sus respectivos clientes. NOVEDAD

2. Reconocimiento.

La empresa reconocerá los ingresos derivados de un contrato cuando (o a medida que) se produzca la transferencia al cliente del control sobre los bienes o servicios comprometidos (es decir, la o las obligaciones a cumplir).

El control de un bien o servicio (un activo) hace referencia a la capacidad para decidir plenamente sobre el uso de ese elemento patrimonial y obtener sustancialmente todos sus beneficios restantes. El control incluye la capacidad de impedir que otras entidades decidan sobre el uso del activo y obtengan sus beneficios.

Para cada obligación a cumplir (entrega de bienes o prestación de servicios) que se hubiera identificado, la empresa determinará al comienzo del contrato si el compromiso asumido se cumplirá a lo largo del tiempo o en un momento determinado.

Los ingresos derivados de los compromisos (con carácter general, de prestaciones de servicios) que se cumplen a lo largo del tiempo se reconocerán en función del grado de avance o progreso hacia el cumplimiento completo de las obligaciones contractuales siempre que la empresa disponga de información fiable para realizar la medición del grado de avance. Nota: ya se establecía así antes del Real Decreto

La empresa revisará y, si es necesario, modificará las estimaciones del ingreso a reconocer, a medida que cumple con el compromiso asumido. La necesidad de tales revisiones no indica, necesariamente, que el desenlace o resultado de la operación no pueda ser estimado con fiabilidad.

Cuando, a una fecha determinada, la empresa no sea capaz de medir razonablemente el grado de cumplimiento de la obligación (por ejemplo, en las primeras etapas de un contrato), aunque espere recuperar los costes incurridos para satisfacer dicho compromiso, solo se reconocerán ingresos y la correspondiente contraprestación en un importe equivalente a los costes incurridos hasta esa fecha.
Nota: ya se establecía así antes del Real Decreto Se contabiliza un ingreso equivalente a los costes no reflejando margen de beneficio.

En el caso de las obligaciones contractuales que se cumplen en un momento determinado, los ingresos derivados de su ejecución se reconocerán en tal fecha. Hasta que no se produzca esta circunstancia, los costes incurridos en la producción o fabricación del producto (bienes o servicios) se contabilizarán como existencias.

Cuando existan dudas relativas al cobro del derecho de crédito previamente reconocido como ingresos por venta o prestación de servicios, la pérdida por deterioro se registrará como un gasto por corrección de valor por deterioro y no como un menor ingreso.

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