Una de las ventajas de constituir una sociedad limitada es la de poder limitar la responsabilidad del socio al capital social aportado. También resulta interesante el tipo impositivo general al que se someten a gravamen en el Impuesto sobre sociedades (IS) las rentas obtenidas por las sociedades, siendo el tipo general el 25% y del 15% para las entidades de nueva creación en el primer periodo impositivo en que la base imponible resulte positiva y en el siguiente. Por contra una actividad económica ejercida por un profesional autónomo persona física tributaría en el Impuesto sobre la renta de las personas físicas (IRPF) a un tipo de gravamen entre el 19% y el 45%. Estos hechos podrían hacer atractiva la “opción tributaria” de constituir una sociedad limitada. ¿Podría un profesional constituir una sociedad para facturar sus servicios profesionales careciendo de personal o de servicios subcontratados a terceros?

Posicionamiento de la Agencia Estatal de la Administración Tributaria (AEAT)   

La AEAT en sus actuaciones de comprobación e inspección viene sosteniendo que las actividades profesionales son “personalísimas” y que por tanto deben tributar en el IRPF. Además, apunta, que el hecho de tributar por medio de una sociedad supondría una pérdida recaudatoria al remansar rentas en tanto no se repartan dividendos al socio.

La Doctrina de los Tribunales

El Tribunal Supremo (TS) en los Fundamentos de derecho de su Sentencia de 17 de diciembre de 2019 viene a decir que es indiscutible que un profesional pueda ejercer su actividad por medio de la constitución de una sociedad profesional siempre que tenga una razón económica válida y no meramente el ahorro fiscal. Incluso introduce el concepto de “simulación” cuando la constitución de la sociedad carezca de la mencionada causa válida.

Sostiene el TS que  no podrá ampararse la utilización de una sociedad cuando se fundamente en motivos que en la práctica sean exclusiva o fundamentalmente fiscales, provocando un diferimiento en la tributación. En lugar de que el socio tribute de forma inmediata, normalmente al tipo marginal que correspondería al importe de las rentas obtenidas por la percepción directa de los resultados de sus actividades profesionales, lo hace su sociedad al tipo del Impuesto sobre Sociedades.

Concluye el TS aludiendo a una resolución del Tribunal Económico Administrativo Central  (TEAC) que textualmente suscribe que “de lo que se trata es de probar si estas sociedades responden a una realidad jurídico material sustancial con una causa negocial lícita, o por el contrario, si son meros artificios jurídico- formales que no persiguen otra finalidad que la de minorar la carga fiscal que por imperativo legal debe soportar el obligado tributario.

Comentario crítico

La constitución de una sociedad para prestar servicios profesionales debe contar con una estructura organizativa que pruebe la “razón económica válida” exigida por la AEAT y refrendada por el TS. La carga de la prueba recae sobre el contribuyente que tendrá que demostrar que no constituye la sociedad “meramente para reducir la carga impositiva. Parece que no es lícito optar por constituir una sociedad para pagar menos impuestos.

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